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“Los refugiados necesitamos más apoyo; sufrimos un trauma y aquí todo es nuevo”

(10/02/2022)

“Los refugiados necesitamos más apoyo; sufrimos un trauma y aquí todo es nuevo”

Meena, de 26 años y con residencia en Ourense, fue evacuada de Afganistán en agosto de 2021 junto a su padre y dos hermanos. Ahora desea poder traer de Abu Dabi a su madre y su abuela

 

 

 
Refugiados afganos a su llegada a la base aérea de Torrejón de Ardoz, en agosto de 2021.

Refugiados afganos a su llegada a la base aérea de Torrejón de Ardoz, en agosto de 2021. JESÚS HELLÍN

 

 

Meena habla con cariño y devoción de una trabajadora de la limpieza de la biblioteca, en Ribadavia, que fue capaz de leer en su alma la tristeza que la sumía. La joven, de 26 años, sus dos hermanos y su padre consiguieron estar entre los más de 2.200 afganos evacuados por España en agosto de 2021, tras el regreso al poder de los talibanes, pero su madre y su abuela no pudieron alcanzar este país. Después de duros momentos de incertidumbre y de temor, las dos mujeres lograrían abandonar Kabul hacia Abu Dabi (Emiratos Árabes).

 

Allí permanecen a la espera de que sea posible hacer realidad el gran deseo de Meena: reunir a la familia, ahora en Galicia. En los días más traumáticos, la joven afgana encontró algo de consuelo en la dulzura de una limpiadora empática.

 

 "España me aceptó a mí y a mi familia, y espero que apoye que mi madre y mi abuela puedan estar aquí, para ser una familia de nuevo, juntos"

 

“Estaba en una situación muy dura, porque la evacuación de mi madre era de alto riesgo y cualquier cosa podía ocurrir. Solía ir a la biblioteca y una mujer que trabaja allí, mayor, empezó a hablarme y a preguntarme por qué estaba triste. Ella intentó entender y conocer mi situación. Vio que no podía hablar su idioma pero se preocupó por mí y por mi familia. Me trajo verduras y frutas de su jardín, me abrazaba, me hizo un pastel para Navidad, me trató como si fuera su nieta”, recuerda.

 

“Me escribió una carta y yo le escribí otra, con la ayuda de Google Translate. Estaba en una situación muy mala, tenía que hacer muchos exámenes y realmente me sentía perdida. No compartíamos el idioma pero me cogía la mano, me abrazaba y fue muy amable conmigo. Nunca lo olvidaré porque me dio mucho amor y apoyo”, subraya.

 

“Logré superar los tiroteos, las puertas, los checkpoint y la complicada situación del aeropuerto. No estoy segura de cuánto tiempo estuvimos esperando a poder tener un sitio en un avión militar: horas, días, noches... “

 

Meena y sus familiares, naturales de Kunar, al noreste de Afganistán, consiguieron salir en el último vuelo desde la capital, Kabul, pero no su madre y su abuela. “Tengo 26 años y nunca había estado ni un mes lejos de ellas. Es la situación más dura que he experimentado. España me aceptó a mí y a mi familia, y espero que apoye que mi madre y mi abuela puedan estar aquí, para ser una familia de nuevo, juntos”, anhela la joven afgana.

 

“El trauma que sufrió mi madre fue grande. Una o dos horas después de que dejáramos el aeropuerto de Kabul se produjo una explosión”. La espera hasta poder contactar con su progenitora fue eterna, recuerda la mujer.

 

"Cuando una persona deja su país en la situación en la que nosotros lo hicimos, realmente necesita más apoyo, más encuentros, más educación para saber manejar el estrés, para saber sobrevivir a situaciones difíciles"

 

 "Logré superar los tiroteos, las puertas, los checkpoint y la complicada situación del aeropuerto. No estoy segura de cuánto tiempo estuvimos esperando a poder tener un sitio en un avión militar: horas, días, noches... “, expone. “Estoy muy agradecida al Gobierno español, por aceptar mi solicitud y la de mis familiares. Eran las 12 cuando la admitió y las 4 cuando dejé mi casa”.

 

Han transcurrido más de cinco meses desde su llegada a Ourense. Ella ha vivido y ha pasado la mayor parte del tiempo en Ribadavia, desde donde planea mudarse a Ourense pronto. “La gente es increíble y muy amable”, subraya. Pero esta joven considera, por su experiencia, que es necesario reforzar el seguimiento y el apoyo a los refugiados más allá de procurarles, de entrada, un techo donde vivir y unas pautas iniciales.

 

"Intentas curar y olvidar pero de repente recuerdas todo otra vez. Los refugiados afganos necesitan que se les haga un seguimiento. La salud mental es muy importante. Si no te sientes bien, ¿cómo vas a trabajar y a estudiar bien?"

 

 “Estamos agradecidos de lo que hacen los trabajadores sociales, que siguen la regulación y el protocolo. No me quejo, pero cuando una persona deja su país en la situación en la que nosotros lo hicimos, realmente necesita más apoyo, más encuentros, más educación para saber manejar el estrés, para saber sobrevivir a situaciones difíciles. De repente, en una noche no teníamos presidente ni gobierno ni ejército, perdimos todo. Y en una semana teníamos que marcharnos porque estábamos en riesgo por razones ciertas. Fue muy difícil. Llegas de esa situación y te sientes deprimida porque has sufrido un trauma y aquí todo es nuevo”, incide esta mujer.

 

"Cuando te encuentras con la gente te dan esperanza"

 

“Yo trataba de concentrarme y de centrarme, pero no podía. Intentas curar y olvidar pero de repente recuerdas todo otra vez. Los refugiados afganos necesitan que se les haga un seguimiento. La salud mental es muy importante. Si no te sientes bien, ¿cómo vas a trabajar y a estudiar bien?”, reflexiona Meena.

 

“La gente joven y también la gente mayor que llega aquí vive una experiencia totalmente nueva, y necesita educación sobre una nueva cultura, un nuevo idioma, integración, habilidades sociales y cómo gestionar la vida. Todo es nuevo”, resalta.

 

Militares que colaboraron en la evacuación en Afganistán, a su regreso a España.

Militares que colaboraron en la evacuación en Afganistán, a su regreso a España. JOSÉ LUIS ROCA

 

Poder dejar atrás la situación de peligro los hace sentir “afortunados”, pero hay sentimientos en conflicto. “En tu interior te sientes deprimida y decepcionada. Quizá harían falta más programas y encuentros con la gente local, que realmente quiere ayudar y nos acepta. Así lo siento cuando voy a la biblioteca y hablas con la gente y preguntas cómo es vivir aquí, cómo es la cultura, qué comen, cómo sería mi vida aquí, cómo encontraría una casa, o un trabajo, cómo iría a la universidad. Cuando te encuentras con la gente te dan esperanza”, subraya.

 

"A muchas niñas no se les permite ir al colegio, las mujeres que trabajaban como activistas sociales ya no son capaces de hacerlo y no pueden protestar. Durante 20 años ha habido mujeres que trabajaban y administraban sus familias, y ahora están en casa"

 

En su país, Meena estudió Medicina y Trabajo Social, y llegó a ejercer para la cooperación noruega. Además, trabajó como investigadora en salud pública, una disciplina con la que está relacionada el máster que va a cursar en la universidad de Washington, en Estados Unidos, tras haber estudiado con mucha dedicación para poder aprobar los exámenes y obtener una beca. Una vez resuelva el papeleo como solicitante de asilo, viajará a Norteamérica con un visado de estudiante. Su idea, después, es regresar a España para vivir con su familia.

 

"Los afganos están realmente decepcionados y desesperanzados"

 

Su tierra, lamenta, es un país en el que sobre todo las mujeres han sufrido el retorno de los talibanes. “La principal consecuencia de su vuelta es que a muchas niñas no se les permite ir al colegio, las mujeres que trabajaban como activistas sociales ya no son capaces de hacerlo y no pueden protestar. Durante estos veinte años ha habido mujeres que trabajaban y administraban sus familias, y ahora deben permanecer en sus casas y no pueden trabajar”.

 

“La guerra se ha llevado muchas vidas por delante, hay miles de huérfanos y viudas sin apoyo y muchas mujeres que estaban estudiando y trabajando ahora están en sus casas. Además, ha habido un gran impacto en la educación y en la economía. Los afganos están realmente decepcionados y desesperanzados”, añade.

 

“El mundo no debe olvidar”

 

Desde su adolescencia, la joven fue una activista y luchadora feminista por los derechos de las mujeres de su país. “Con 14 o 15 años, trabajaba con un equipo y todos queríamos un futuro diferente para nosotros. Queríamos una buena educación y un buen trabajo, e intentamos que todas las mujeres pudieran tener educación, empleo y derechos propios. Pude trabajar con organizaciones humanitarias y estuve en zonas rurales ayudando a mujeres a tener una educación y servicios de salud de calidad. Pero de repente ya no tenía nada en mi mano”, recuerda Meena.

 

 

El avión en el que Meena y sus familiares fueron evacuados de Afganistán.

El avión en el que Meena y sus familiares fueron evacuados de Afganistán. MEENA

 

“Siento que la comunidad internacional se ha olvidado, desafortunadamente”, apunta. “Afganistán retrocedió veinte años, a cuando a las mujeres no se les permitía estudiar y tenían que estar en casa, y nuestra economía era un infierno. Europeos y americanos tienen poder, pueden hacer cambios y pueden hablar, vinculando los apoyos al respeto de los derechos humanos. No deben olvidar”, insta esta joven

 

“Los refugiados podemos hablar por la gente que no puede hacerlo, podemos defender a toda esa gente y a esas mujeres, pero el mundo tiene que escuchar y no ignorar”, urge.

 

"Traté de experimentar lo que era caminar y correr por la calle, disfruté cada pequeño momento y pensaba: ‘¡No saben lo que tienen!’ Es como cuando no puedes respirar y de repente sientes que el oxígeno llena tus pulmones"

 

A ella, comprometida con la igualdad y el feminismo, la ayudó la red que tejieron otras mujeres, subraya. Tanto las que la ayudaron a ser evacuada en Afganistán como las que, una vez en España, la han respaldado y guiado, con alojamiento, dinero, consejos y trámites.

 

“En España he encontrado un país pacífico. Cuando estaba fuera por primera vez, traté de experimentar lo que era caminar y correr por la calle, disfruté cada pequeño momento y pensaba: ‘¡No saben lo que tienen!’ Es como cuando no puedes respirar y de repente sientes que el oxígeno llena tus pulmones”.

 

 

 

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